LONDRES – Tyson Fury y Anthony Joshua finalmente estuvieron en la misma habitación el miércoles por la tinieblas, mirándose cara a cara, bajando el telón de una caótica conferencia de prensa inaugural para su enfrentamiento de peso pesado del 11 de diciembre en Cardiff.
Solo que el caos tuvo sorprendentemente poco que ver con los dos hombres que efectivamente compartirán el ring, para una rivalidad que lleva más de una decenio gestándose.
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En cambio, como se ha convertido en una especie de tema recurrente cada vez que esta pelea se pone al magnitud de la mano, fueron los personajes que orbitan rodeando de Fury y Joshua quienes llamaron la atención en el British Airways ARC del oeste de Londres, convirtiendo la preparación de lo que podría ser una de las peleas de peso pesado más grandes en la historia del pugilismo anglosajón en un circo en sí mismo.
En medio de un constante tromba de abucheos por parte del puñado de fanáticos autorizados a ingresar al nivel superior de la arena, Turki Alalshikh continuó su extraña fílipica contra la hado del pop Dua Lipa, Rick Reeno apareció con una batín de Versace y Max Kellerman pareció agobiar al oso preguntándole a Tyson Fury si iba a aparecer la interpretación de sí mismo que “empieza a volverse un poco irreflexivo con el tipo”.
Fury no lo hizo exactamente, y durante la conferencia de prensa de casi 50 minutos se mantuvo cordial con Joshua, a quien, en ocasiones, prodigó elogios.
La cuenta regresiva hasta que Tyson Fury vs. Anthony Joshua finalmente comience.
(Mark Robinson vía Getty Images)
“[Joshua’s] “He sido un maniquí a seguir y un cartel del pugilismo anglosajón durante primaveras”, dijo Fury. “La mayoría de las veces me conferencia defendiendo a mi archirrival en presencia de los fanáticos que conferencia en la calle. Les digo que si pudieran conquistar el 10% de lo que este hombre logró, lo estarían haciendo muy admisiblemente”.
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Joshua fue igualmente respetuoso con Fury en respuesta, riendo mientras “El Rey Caló” incursionaba en una autodesprecio desarmante, comparándose a sí mismo con un manjar blanco en circunstancia de la constitución de Joshua, parecida a Bien parecido.
Pero hubo espacio para uno de los infames gritos de Fury alrededor de el final, el hombre de 38 primaveras incitado por su comunidad y amigos al frente de la arena.
“Voy a salir, lo sacaré de allí, será un tiroteo en el OK Corral. No voy a luchar, lo voy a tirar, lo atraparé, y cuando lo haga, serán cortinas. Eso es todo”.
Su enfrentamiento transcurrió sin problemas. Fury se puso de puntillas y Joshua agarró jovialmente el estómago de Fury. Combinando 73 peleas profesionales, uno y otro hombres son veteranos bajo las brillantes luces de una conferencia de prensa de comprensión, y ningún de los dos iba a desmoronarse ni mostrar todas sus cartas aún a 10 semanas de distancia.
Pero acullá del ruido de las travesuras del atmósfera principal, la información más reveladora provino del propio Joshua, tal vez una flexión temprana; un articulación mental temprano. Una admisión de que tiene ases en la mano. Le dijo a los periodistas que entrenaría con Ben Davison y ha estado teniendo conversaciones regulares con el tío separado de Tyson Fury, Peter Fury.
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Peter, por supuesto, fue el hombre del flanco de su sobrino cuando Fury destronó a Wladimir Klitschko y reclamó ese primer título mundial en 2015, mientras que Davison tomó el mando primaveras a posteriori, guiando a Fury a través de su regreso y en ese primer bailoteo dramático con Deontay Wilder.
“Hablé con Peter Fury. Él está dispuesto a ayudarme”, dijo Joshua ayer de subir al atmósfera. “Y sí, hablaré con él. [before December’s fight]”.
Cuando se le preguntó si su tío le había donado alguna idea específica ayer de su reunión, Joshua dijo: “No sobre Fury sino sobre nuestro entrenamiento y cómo puedo afrontar la pelea. Aquí es donde puedo mejorar. Todos me dirán cómo percibir. Pero la persona más importante a quien escuchar soy yo mismo en este momento de mi carrera”.
Joshua continuó explicando que sus vínculos con Davison y Peter Fury son para vigorizar sus propios arcos, en circunstancia de un intento de debilitar los de Fury.
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“No fue tanto para Ben y Peter porque ya habían trabajado con Fury ayer”, añadió Joshua. “La razón por la que elegí a Ben es porque él y su equipo señalan cosas, cosas que conducen a una pelea que puedo ejecutar y explotar. Creo que me acercarán un paso más a dar el revés consumado para inmovilizar a Fury en el suelo”.
Todavía quedan 72 días ayer de que estos dos pesos pesados toquen los guantes interiormente del Principality Stadium de Cardiff, y las primeras señales son que Fury y Joshua hablan en serio.
Claro, las cosas podrían hundirse en el desorden en las próximas semanas, pero sería una sorpresa si, en el centro de todo, estuviera alguno de los luchadores.
Luego de todo, Fury y Joshua son los únicos que necesitamos en “la habitación donde sucede”.


