Lo que ella no podía retener en ese momento era que este atípico micifuz guardaba un secreto. Se convertiría en la primera nueva especie de félido (es opinar, de la grupo de los felinos) descubierta en más de 100 primaveras, según un estudio publicado hoy en la revista Biología contemporáneo. Lo emocionante es que el descubrimiento no es una potencia de una especie propuesta en el pasado distante, ni una subespecie previamente reconocida elevada al status de especie, que son hallazgos importantes y más comúnmente reportados. No, este micifuz era poco totalmente nuevo para la ciencia.
Sin secuestro, en ese momento, Nogales-Ascarrunz asumió que el micifuz inusual era miembro de la especie tigre leopardo. A veces llamadas tigrinas, oncillas, tigrillos o pequeños gatos moteados, esta especie fue descrita en 1775 a partir de una única ilustración de un animal gastado en la Guayana Francesa y después se presumió que existía en América Central y del Sur, incluida, en ese momento, Bolivia.

Fernando Faciole, Sociedad Geográfica Franquista
Pero luego, en 2019, mientras preparaba un folleto sobre las especies de felinos de Bolivia, se dio cuenta de que el micifuz que había fotografiado no parecía una foto de narración de una lazarillo turística del vecino Brasil. Su micifuz tigre tenía rosetas mucho más grandes que las del otro costado de la frontera. “Esto está muy mal”, pensó.
Pasarían algunos primaveras más ayer de que Nogales-Ascarrunz desarrollara sus habilidades en disección hereditario hasta el punto en que pudiera investigar el genoma del micifuz misterioso con cierta precisión. Luego, trabajando con Eduardo Eizirik, genetista de la Pontificia Universidad Católica de Rio Conspicuo do Sul en Brasil, y el coautor principal del estudio Jonas Lescroart de la Universidad de Amberes, el equipo pudo encontrar su empleo distintivo en el árbol genealógico de los gatos.
En su artículo, los investigadores proponen que el micifuz debería ser conocido como leopardo tilcayoen honor a la palabra con la que lo conoce la multitud regional. “Le preguntamos a la multitud regional: ‘¿Por qué lo llaman tilcayo?”, dice Nogales-Ascarrunz, quien es de Bolivia. “Y dijeron: ‘¡No lo sé! Mi viejo lo llamó tilcayoasí lo llamo tilcayo.” (El nombre no parece significar nadie particular en castellano ni en el idioma quechua hablado en Bolivia).

