MANAMA, Bahrein – La posibilidad inminente de ataques estadounidenses contra Irán ha sido recibida con cansino nerviosismo en el Tuno Pérsico, mientras los funcionarios del Tuno redoblan sus esfuerzos para pasar un impasse entre Estados Unidos e Irán que saben que dejará relajado a su región.
En conocido y en privado, los líderes de las naciones del Tuno Pérsico, que sufrieron la peor parte de las represalias iraníes porque albergan bases estadounidenses, están pidiendo una reducción de las tensiones a medida que crecen las preocupaciones sobre los planes de aniquilamiento del presidente Donald Trump. Los mediadores de Qatar llegaron a Teherán el viernes como parte de los esfuerzos para negociar el fin de la aniquilamiento, según una persona informada sobre las conversaciones, que describió el delirio como un “esfuerzo de postrer momento para negociar un acuerdo provisional entre Irán y Estados Unidos” que se estaba llevando a parte “en coordinación con Estados Unidos”.
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Trump parecía franco a un acuerdo, pero además a reanudar los ataques, según otro funcionario informado sobre las conversaciones, que habló bajo condición de anonimato conveniente a lo delicado de la situación. El vicepresidente JD Vance, el enviado exclusivo Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno y enviado de Trump, han estado presionando para entrar a un acuerdo, añadió el funcionario, mientras otros, incluido el secretario de Defensa, Pete Hegseth, parecen oponerse a él.
“Los próximos dos días serán cruciales para determinar cómo se desarrolla la situación”, dijo un funcionario iraní, que al igual que otros entrevistados para este artículo habló bajo condición de anonimato conveniente a lo delicado de la situación. Los estadounidenses, añadieron, están “buscando un avance positivo” ayer de las elecciones intermedias.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo en un comunicado que Estados Unidos está “en una posición muy resistente”, señalando los avances estadounidenses en el Inflexible de Ormuz y la difícil hacienda de Irán.
“Irán ha sido diezmado y las cosas irán de dos maneras: la practicable o la difícil”, dijo el funcionario. “El presidente Trump tiene todas las cartas y hará lo que sea mejor para Estados Unidos”.
Trump, dijo el funcionario, “tiene excelentes relaciones con todos nuestros socios del Tuno, y Estados Unidos ha estado en contacto regular con todos nuestros aliados regionales desde ayer de la Operación Furia Épica”.
Sobre el ámbito en el Tuno, hay miedo y dificultad mientras la región una vez más se prepara para la posibilidad de ataques con drones y misiles luego de meses de relativa tranquilidad. En Bahrein, una nación insular de 1,69 millones de habitantes que ha acogido a la Finca Flota estadounidense durante más de 30 abriles y fue blanco de cientos de aviones teledirigidos y misiles iraníes, las señales de las fases previas de subida siguen siendo obvias.
Los daños al equipo y la infraestructura en el cuartel universal de la Finca Flota en Manama, que los analistas han estimado en cientos de millones, son evidentes incluso desde la carretera. Los restaurantes y tiendas frecuentados durante mucho tiempo por militares y sus familias, la gran mayoría de los cuales han sido evacuados, están vacíos. Los bahreiníes dijeron que han estado viendo las noticiero con nerviosismo.
“La concurrencia prórroga que suceda poco. No lo queremos, pero lo esperamos”, dijo Taha Bhutto, de 37 abriles, director de un concesionario de automóviles, quien dijo que durante los primeros meses de la aniquilamiento vio drones y misiles sobrevolando.
En un supermercado, donde los precios han aumentado conveniente a las interrupciones en la sujeción de suministro relacionadas con la disminución del tráfico a través del Inflexible de Ormuz, el director de la tienda dijo que está almacenando alimentos y agua para su tribu en caso de una subida. En una peluquería, donde el negocio se desplomó durante la aniquilamiento, los estilistas dijeron que están rezando para que los combates no comiencen nuevamente.
Muchos dijeron que su percepción de Estados Unidos había cambiado en el transcurso de la aniquilamiento y que habían creído que la almohadilla de la Finca Flota los protegería, pero se sintieron decepcionados al descubrir que se había convertido en una vulnerabilidad.
“Las decisiones de Trump han afectado a toda la región”, afirmó Ibrahim, director de un supermercado en Bahréin. “No deberíamos habernos gastado arrastrados a este caos. No hicimos cero”.
Ibrahim, que habló con la condición de que sólo se utilizara su nombre de pila por temor a murmurar a un coligado de Bahrein, dijo que todos aquí saben que ha llegado “un momento peligroso”.
“Sabemos que cualquier resultado será desastroso, y esto lo sentimos más aquí”, afirmó.
Las preocupaciones son especialmente intensas en torno a los ataques contra infraestructura civil en el Tuno, que los funcionarios temen que puedan estar en aventura si Trump sigue delante con sus planes de reanudar los ataques contra Irán luego de las elecciones de parte de período en Estados Unidos. Hablando en un evento el miércoles en el Middle East Institute, el senador estadounidense Chris Murphy (D-Connecticut) calificó esos planes, sobre los cuales había sido informado e incluían ataques a infraestructura civil, como “locos” y destinados a conducir a una “subida devastadora”.
“Este es el peor tablas para la región”, dijo Abdulkhaleq Abdulla, analista emiratí y profesor retirado de ciencias políticas. “Las posibilidades de una huelga luego de las elecciones, o tal vez incluso ayer, parecen aumentar día a día”.
El Servicio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos emitió el miércoles una afirmación en la que decía que había una “pobreza de intensificar los esfuerzos diplomáticos” y “hacer prueba de la sensatez y despabilarse soluciones políticas para contener las tensiones”. A principios de semana, el Ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, pidió a las naciones del Tuno que formen un pacto de seguridad que incluya a Irán e Irak, diciendo que ha habido un “coste terrible” por antagonizar y excluir a Irán.
Desde que comenzó la aniquilamiento, las naciones del Tuno, que durante mucho tiempo han estado bajo el paraguas de seguridad de Estados Unidos, han estado reforzando sus defensas aumentando las compras a Estados Unidos, pero además buscando otros socios, incluidos Turquía y Corea del Sur.
La escasez de interceptores de misiles balísticos (Patriot y Terminal High Altitude Area Defense o THAAD) podría dejar vulnerables a las naciones del Tuno, dijo Albert Vidal, investigador asociado del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
Pero en términos de las capas inferiores de defensa aérea -los sistemas anti-drones-, Vidal dijo que los Estados del Tuno tienen un “decano menú de opciones disponibles” que al aparición del conflicto en febrero de 2026.
Una cosa que no está clara, señaló, es cuántos misiles balísticos tiene todavía Irán en su conjunto.
“Los Estados del Tuno están en una situación en la que todos pierden”, afirmó Thomas Juneau, profesor de la Universidad de Ottawa cuyo trabajo se centra en cuestiones de seguridad en Oriente Medio, y señaló que las existencias mundiales de interceptores se están agotando.
Las tasas de interceptación durante las primeras oleadas de ataques fueron más altas de lo previsto, dijo, pero las defensas del Tuno aún no pueden detener todos los ataques posibles.
“Es inútil que sean 100 por ciento efectivos”, dijo, añadiendo que la geogonia de un país tan noble como Arabia Saudita -que además enfrenta ataques de militantes hutíes respaldados por Irán- plantea un desafío exclusivo.
“Es una ilusión pensar que podrían defenderlo todo”.
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